miércoles, 1 de octubre de 2014

El conde Lucanor. Características

En el siglo XIV, la producción en prosa se incrementa notablemente en Castilla, con nuevas traducciones árabes y crónicas históricas. Al mismo tiempo, la prosa se enriquece con la aparición de nuevos géneros narrativos: los libros de caballerías, los libros de aventuras, el auge del género histórico y la obra de don Juan Manuel. Por supuesto, continúa la ingente labor iniciada por Alfonso X el Sabio, con la aparición de traducciones, ampliaciones y glosas de obras árabes, latinas y griegas.
La personalidad y obras de don Juan Manuel (1282-1349) resultaron decisivas en la afirmación de la lengua vulgar, aplicada a la narrativa breve de la Edad Media. Siendo un noble de sangre real, Juan Manuel, hijo del infante don Manuel, hermano de Alfonso X, había heredado de su tío la afición por el uso de la lengua vernácula, además de la comunión de las armas y las letras.

Su vida y su obra ilustran a la perfección los problemas y las contradicciones sociales que caracterizan la sociedad feudal del siglo XIV: como noble de su tiempo, participó muy activamente en las luchas internas del reino y en los conflictos entre los nobles y el poder real; como creador literario, la mayor parte de sus escritos tienen una intención didáctico-moral, con la que adoctrinar a los nobles de su tiempo, a quienes ofrece unos modelos de comportamiento adecuados a su estamento y útiles para mantener su posición social y económica. 
Don Juan Manuel es el "primer autor español que ofrece una clarísima conciencia de escritor" (Blecua); se preocupa de las críticas a sus obras, se interesa por la propiedad intelectual de las mismas, y se ocupa de su correcta y fiel transmisión. Orgulloso de su legado, decidió reunir toda su obra en un solo volumen que estuviera libre de todo error de copia. El manuscrito fue depositado en el convento de Peñafiel, pero, por desgracia, ardió en un incendio. De los doce o trece libros que escribió don Juan Manuel, solo ocho han llegado hasta nuestros días. 
En conjunto, la obra se dirige casi en exclusiva a los miembros de su propio estamento: la nobleza, a los que pretende mostrar un orden de enseñanzas sobre la condición humana, contribuyendo así a su educación intelectual y moral. Para ello entran en juego dos métodos de la didáctica medieval: la exposición de razones convincentes por sí mismas y expuestas ordenadamente; y la enseñanza por medio de un ejemplo o anécdota. 
Exposición de razones y narración de casos adecuados son los dos elementos de la obra del escritor llamada comúnmente "mayor", y que está compuesta por los libros del Caballero y del Escudero, el de los Estados y el de Patronio o Conde Lucanor. En todos ellos existe un marco argumental que es semejante ( la realización del tópico senex-puer): a petición de un joven deseoso de conocimiento para poder así triunfar en la corte, un anciano experimentado explica la doctrina de un caso que aquél plantea y, a veces, la ilustra con ejemplos. (Recordemos que los exempla son un recurso utilizado por los predicadores en sus sermones, cuyo uso, según Deyermond (1979: 176) "se remonta a las parábolas del Nuevo Testamento y a las figuras de la retórica clásica").
La obra maestra de don Juan Manuel es El conde Lucanor, libro que fue iniciado en torno al año 1330 y concluido en 1335. Se trata de un repertorio de sabiduría práctica que pretende ayudar a los lectores para que solventen sus problemas cotidianos, conserven sus bienes, mantengan su buena reputación y salven su alma. 
El libro fue concebido en principio como una colección de cincuenta exemplos, pero, como parece que los relatos gustaron mucho, don Juan Manuel decidió alargar el libro con el objeto de multiplicar su capacidad didáctica. Los añadidos fueron dos: un catálogo de cerca de doscientos proverbios morales y un breve tratado doctrinal sobre los fundamentos de la fe cristiana
La parte más conocida de El conde Lucanor son los cuentos iniciales, marcados tanto por el signo de la variedad de géneros (ficción caballeresca, fábula de animales...), como por el propósito de enseñar deleitando. Para que el libro no fuese un simple conjunto de historias variopintas, don Juan Manuel decidió crear un hilo conductor que sirviera de marco a todos sus relatos (estrategia habitual en las colecciones árabes de cuentos). Así, el marco narrativo que recoge el conjunto sería el siguiente: un señor, Lucanor, propone a su consejero, Patronio, un caso, y éste, para orientar su solución o informarle sobre su sentido le cuenta un ejemplo o fábula, del que se deduce la enseñanza adecuada para el caso. Una vez finalizado el relato, Patronio aplica la enseñanza contenida en el ejemplo al problema de su señor. El consejo se resume al fin en dos versos finales pareados  que resumen el contenido moral del cuento en el que se insertan, sirviendo de moraleja. 
Los ejemplos proceden de las más diversas fuentes. El fondo antiguo, los relatos de origen evangélico, las fuentes árabes, las narraciones relativas a personajes históricos cristianos y árabes, y hasta la anécdota personal constituyen la materia narrativa. Don Juan Manuel no se limitó a reproducir los cuentos tal y como los leyó, sino que buscó la manera más original de explicar cada historia. Se preocupó mucho, por ejemplo, de que sus relatos parecieran verídicos. Para acentuar la verosimilitud, situó algunos cuentos en un contexto geográfico muy concreto y convirtió en protagonistas a personajes históricos como el sultán Saladino. Además, llevó a cabo un incesante trabajo de reescritura para que su libro tuviera un estilo llano y fluido propio de quienes saben decir muchas cosas con pocas palabras. De tal modo, utiliza una expresión sobria y concisa, procurando siempre una claridad y un realismo acordes con la intención didáctico-moral. 
Los cuentos de El conde Lucanor nos alertan sobre los peligros de la avaricia, la superstición, la ingratitud y otros vicios, al tiempo que nos ayudan a ser precavidos, adaptarnos a las circunstancias, ejercer la virtud, vencer las tentaciones del mal y distinguir la verdad que se esconde bajo la máscara engañosa de las apariencias. Aunque han pasado siete siglos desde que don Juan Manuel escribió su libro, las lecciones de Patronio siguen conservando toda su eficacia original. Hoy, como ayer, nos importa evitar el engaño, rodearnos de amigos sinceros y prosperar lo más posible sin perjudicar a nadie, y es evidente que las enseñanzas de El conde Lucanor ayudan a conseguir estos propósitos. (Agustín Sánchez Aguilar).

1 comentario:

  1. Comparto con vosotros un audiolibro de El conde Lucanor. Espero que os ayude a animaros a leer el libro.

    https://audiolibrosencastellano.com/juvenil/audiolibro-completo-conde-lucanor-don-juan-manuel-1330-1335

    Un saludo :)

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